Saturday, 4 May 2013

Prólogo



PRÓLOGO
  

—Por lo tanto, las predicciones indican que las reformas de austeridad pronto darán rédito y que el déficit…

Las palabras del presidente del Banco Central Europeo eran un eco en las sienes de Matt Stephenson, emisario del gobierno británico. Unos esporádicos mareos venían aquejándole desde el día anterior y cada vez que éstos regresaban eran más intensos, haciéndole sentir como si caminase sobre una embarcación en alta amar. Cuando llevó su mano derecha hacia la pared para así no perder el equilibrio, la voz del interlocutor se tornó ininteligible. Su homónimo alemán se acercó y le preguntó si se encontraba bien, Matt asintió sin pedir el vaso de agua que su garganta reclamaba. El alemán le otorgó una sonrisa y continuó su camino mientras el inglés intentaba descifrar, y contener, sus síntomas. De pronto, una tos seca azotó su pecho y él la intentó silenciar con su mano izquierda. Las luces que iluminaban al presidente durante su comparecencia parecían ser cada vez más encandiladoras. Matt pretendía secar el sudor en su frente cuando, al ver la palma de su mano, se percató de una sustancia negruzca; ahora sí preocupado, intentó localizar al alemán para pedirle que llamase a un médico, pero su visión se había nublado ya que el blanco de las luces insistía en bañarlo todo. Entonces decidió vociferar «¡socorro!», pero la tos regresó y el dolor que provocó en su pecho fue esta vez tan agudo, que hasta pudo sentir la sangre recorrer su garganta y salir expulsada por entre sus dientes. Lo último que sintió fue como su cuerpo se adormecía y, extrañamente, como un apetito voraz se apoderaba de él.

•••

Los políticos y periodistas presentes en la sala se volvieron enseguida en dirección al grito desgarrador, decenas de ojos se posaron en el político inglés al mismo tiempo que éste arqueaba su espalda y enseñaba sus dientes sangrientos. El alemán, que se encontraba a escasos metros, pidió que se alertara a los servicio de emergencia y cuando estaba a punto de coger al convaleciente hombre por lo hombros, el inglés salió disparado hacia adelante haciendo que el alemán trastabillase. Los presentes inhalaron al unísono sin despegar los ojos de Matt Stephenson y, antes de que el personal de seguridad hubiese reaccionado, el inglés saltó la mesa de madera provocando una lluvia de papeles y se abalanzó sobre el presidente del BCE. Otro grito cortó el aire en la sala. Los presentes comenzaron a pegar alaridos, mientras los miembros de seguridad reducían al inglés. Por sobre el intercambio de los policías se pudo oír entonces como los dientes del inglés castañeteaban y el presidente del BCE carraspeaba sin conseguir llevar aire a sus pulmones. Después de una encarnecida lucha, los policías consiguieron prender al atacante y, de un tirón, lo pusieron de pie; su rostro y su pecho estaban bañados en sangre y sus ojos, completamente blancos, aún se encontraban fijos en el hombre que yacía a sus pies.

—¡Dejad de grabar! —gritó alguien y se acabó la función.

3 comments:

  1. Qué bueno que estés de vuelta, amigo !!! Espero ya el próximo capítulo. Un abrazo !!!

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    1. Hola Shaun, ¡gracias por comentar, como siempre! La historia no ha acabado... es más, estoy dándole forma a la próxima entrega de Madrid Undead (bastante innovadora). ¡Publicaré un adelanto en breve!

      Gracias por seguir el blog, aquí estoy para lo que necesites ;)

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  2. Hola
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